De vez en cuando hay que darse el permiso de decir una mentira piadosa, cuando éramos chiquitos nos decían que mentir era un pecado, que DIOS no veía con buenos ojos las personas que hablan mentiras, entonces uno se convierte en un adulto y uno se da cuenta que ha tenido que decir mil mentiras pequeñas y no tanto para poder sobrevivir.
Todos hablamos mentiras, lo tenemos que hacer, no es algo que elegimos hacer o no, sale de manera espontanea debido a que somos actores de la vida, actuamos de muchas maneras sin ser necesariamente hipócritas, que es el extremo negativo de esta actitud.
Yo lo hecho mil veces y lo seguiré haciendo porque entiendo que no todo se dice, y el ser sincero 100% es imposible, es una realidad, además a la mayoría de las personas no les gusta escuchar la verdad, sino lo que desean que les diga, cuando tratas de ser real, y deseas ayudar a alguien que amas, entonces te encuentras con la reacción desagradable como me paso una vez a mí con mi pareja en la cual su ex la usaba a su conveniencia y cuando trate de abrirle los ojos resulto que era un estúpido que no sabía nada de lo que estaba pasando, así son la mayoría de las personas, les encantan que le hablen mentiras, por eso tal vez el éxito del ex de mi pareja y yo el sincero salí perjudicado, así es la vida ¡!!
Yo trato de ser real, pero con el tiempo se que aunque te duela ver una situación de alguien que amas no es bueno ser tan sincero, la audacia trata de adaptarse a la realidad, no a lo que deseas, conocer la naturaleza humana e ir con esa corriente, no es contra, eso se llamar vivir en paz con el entorno...
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